CONFERENCIA

Y llegó el día. Y Mayte, que sabe educar con creatividad y diálogo, y que representa la elegancia del saber profundo para educar literariamente, que implica la labor mediadora de emocionar con la lectura y la palabra con dominio lingüístico y de sensibilizarnos y capacitarnos críticamente, nos ha deleitado. Así lo han transmitido, también, el propio Hilario, profesor italiano; María González, profesora del Departamento de Lengua, o esa madre de exalumnos que han marcado hitos de excelencia para este Centro, entre otros.
De estos referentes vamos quedándonos huérfanos. Y este Centro, privilegiado con su presencia incondicional, ha hecho de la presencia en el salón de actos verdadera generosidad con la atención y el entusiasmo de alumnado, profesorado y madres al escuchar y ver cómo los clásicos, la pintura (de Remedios Varo o el dibujo del propio Lorca) y la poesía llegaban vivos y con fuerza humanizadora y transformadora.
Del duende lorquiano al deseo cernudiano, como preludio del Centenario de la generación del 27 en 2027, un recorrido curricular con una actualización de la experiencia didáctica con alumnado de 4.º ESO en proyectos en los que las transposiciones didácticas interdisciplinares daban sus frutos en aleluyas, piezas dramáticas breves, etc.
Caro Valverde es una fuente inagotable de citas para pensar, citas que capacitan en tiempos de inquietud, desasosiego y pérdida de la autenticidad de las voces originales de alumnado y profesorado, ahogadas por la realidad y sus quimeras. Atesora el conocimiento y lo transmite con voz queda. Un acervo cultural, una pasión desbordante en la lectura que recorre las líneas del verso y la prosa con la meticulosidad de quien, en cada palabra, descubre textura, sonido, color… y los transmite. Claro que hay que leer dramatizando para esa alfabetización emocional que llega de la literatura. Como hay que escribir creativamente para tener la oportunidad de encontrar y ofrecer lo que nos hace auténticos, con voz propia.
Por último, en una actitud elogiada por Mayte, que ha reconocido haber sentido tanto el impulso de la ilusión, como el calor de la acogida en el trato con el director, el alumnado ha ido haciendo acopio, con anotaciones, de su maravillosa elocuencia, con un discurso salpicado de alusiones etimológicas y mitológicas como chispas emocionantes.
Una experiencia cultural que no debería quedar, recordando ese verso de Cernuda, donde habite el olvido; ha de ser un revulsivo ilusionante de cuál es el sentido de esta otra manifestación cultural, como, al final, reconocían Ángela Lorente, Lidia Navarro, Raúl López, Darío Pérez… que nos mostraban sus anotaciones al tiempo que expresaban su satisfacción.
(Emilia Morote Peñalver)
